Luz
Las gesnerias crecen bien frente a ventanas con abundante luz brillante pero indirecta. No toleran el sol directo, así que experimenta y descubre en qué lugares se desarrollan mejor tus plantas. También puedes usar cortinas transparentes para proteger las ventanas con demasiado sol directo.
Agua
A las gesneriadas no les gusta secarse por completo, así que asegúrese de regarlas con regularidad. Use agua de lluvia o destilada, no agua del grifo, ya que estas plantas son sensibles a los químicos del agua tratada (más información sobre el agua dura ).
A las gesneriadas no les gusta que sus hojas se mojen, ya que están cubiertas de pequeños vellos transparentes que las hacen muy suaves. Dado que es difícil regarlas desde arriba sin mojar las delicadas y tupidas hojas, lo mejor es regarlas desde abajo. Vierte agua en un plato y deja reposar la gesneriada durante 20 minutos. Después, vuelve a colocar la planta en su lugar; no la dejes en agua demasiado tiempo. Además, evita rociarla.
Humedad
Las gesneriadas también prefieren una humedad más alta, pero toleran muy bien las condiciones interiores normales. Un 50 % de humedad sería lo ideal.
Suelo
Las gesneriadas aprecian una tierra para macetas con buen drenaje, idealmente con un poco de arena. También les encanta estar apretadas en la maceta, lo que facilita su floración.
Fertilizante
Fertilice regularmente sus gesneriadas de interior durante la temporada de crecimiento activo para lograr un mejor crecimiento y floración.
Toxicidad
¡Buenas noticias! Las gesneriadas no son tóxicas para perros, gatos ni personas.